domingo, 4 de diciembre de 2011

De Valladolid a Sevilla

El título de esta pequeña charla tiene relación con el principio y fin de mi carrera condicionada por la profesión militar de mi padre.

Su ascenso provocó el traslado de mi familia a Jerez de la Frontera cuando yo tenía que comenzar el 6º año de Medicina, era la época de 7 años.

Me impresión a mi llegada el hospital de las Cinco Llagas, su fachada, su patio, su capilla, su escalera, sus inmensas salas de hospitalización...  De su personal, recuerdo además de bedeles, a Pilar, la señora que cuidaba nuestras batas.

De sus rincones curiosos una salita al lado de la cafetería donde solían jugarse partidas de mentiroso ...

Recuerdo con admiración a profesores como el Prof. Díaz Rubio, del que me quedó su frase: "para ser buen médico, Vds. antes deben ser buenas personas".

Profs. García Díaz y Sánchez de la Cuesta, en Hª de la Medicina y al conocer que yo venía de Jerez me encargó para aprobar la asignatura, un trabajo sobre la cátedra del vino de Jerez, Guija: ¿te acuerdas Javier las noches que pasamos aprendiéndonos el Psiquicrem y al año ñsiguiente el Legalcrem?  Prof. Suárez Perdiguero y Doctores Cristóbal Pera y González Meneses al que luego me encontraría de director del Hospital Infantil.

Después de la licenciatura, los primeros años en el ejercicio fueron en el medio rural: en Lebrija donde me estrené como Médico y en Osuna.  Era la época en que el médico rural estaba de guardia 24 horas al día los 365 días del año.  De aquella época lo mejor que me sucedió profesionalmente fue participar en la casi erradicación de la poliomelitis infantil en esos pueblos a base de vacunar a toda la población infantil con la vacuna Salk primero y luego con la Sabin.

Unas oposiciones al Servicio Especial de urgencias me trajeron a Sevilla capital.  En ese servicio compartimos trabajo Francisco Morato, ya fallecido y el profesor Bellido.

En el año 1970 saqué la plaza por oposición de Pediatra de familia en la Seguridad Social, ejerciendo durante un tiempo en Sevilla y años más tarde llego al hospital Infantil de la Ciudad Sanitaria Virgen del Rocío.

Se me destina al SErvicio de Neonatología primero en el hospital Maternal, hoy Hospital de la Mujer, para atender a recién nacidos en paritorio y plantas.  Era la época del goteo del Prof Bedoya,el trabajo en lar guardias era intenso, había algunos días más de 100 partos, no existía tanto control de natalidad como ahora, había que reanimar a casi todos los recién nacidos, a parte de historiarlos... Quizás Manolo Escudero se acuerde, ¿no?

En el Hospital Infantil pasé por todas las secciones de neonatología y compartí trabajo con magníficos compañeros como los Drs Borrero, cirujano infantil, Cáceres, Iglesias, Dras Nieto, Mudarra, Zamarriego ... sin olvidarme de un querido jefe de servicio que también llegó de Valladolid, el Dr, ya fallecido, Gómez Junquera, TAS y auxiliares competentísimas.

Realicé mi tesis doctoral sobre tema neonatológico dirigida por el Prof Valls.

Siempre he sido, ya menos serán los años, luchador y disconforme, no sólo con algunas cosas de mi alrededor, sino también conmigo mismo.  Ese espíritu me hacía protestar y me llevó con el paso del tiempo al sindicalismo.  Fue a mediado de los 90.  Al principio compaginábamos el trabajo del hospital y el sindicato.  Recuerdo las asambleas en la cancha de deportes de la antigua ciudad sanitaria.  Durante mi época de sindicalista, se consiguieron mejoras, en retribuciones como los cobros de trienios, pagos de guardias, y conseguimos a trancas y barrancas que se nos reconociera una carrera profesional, similar a la de otros funcionarios.  Si bien, para conseguir alguna de estas cosas hubiera que convocar conflictos.

Fueron tiempos, aunque alguien no lo crea, de trabajo, e incomprensiones, pero también de satisfacciones.  No me arrepiento.

De todas formas aunque estuviera en otros menesteres, no debaja de pensar y añorar mi hospital Infantil, los prematuros, los mielomelingoceles, el trabajo que nos costó implantar una Unidad de Espina Bífida.

Añorar, estuve añorando muchas veces.

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